La invasión marciana cumplió 74 años

Era un programa de radio de bajo rating y relegado a una emisora con poca audiencia; se llamaba “Mercury Teather” y era conducido por un joven alto y macizo de 23 años que llevaba el apellido Wells.

Esa noche del 30 de octubre de 1938, hace ya 74 años), tal vez inspirado por el inminente Halloween, Wells decidió hacerle honor a su homónimo H.G. Wells y representó una adaptación de su obra “La Guerra de los Mundos”.

Era de noche, la radio era el medio masivo por excelencia (la TV estaba todavía lejos en el futuro), había cierta paranoia por las políticas cada vez más agresivas de alemanes y japoneses…

Esa noche, Orson Wells entró a la historia.

Wells tenía a su cargo un programa de corte literario; su trabajo era producir (y actuar) en adaptaciones radiofónicas de obras literarias; había adaptado con cierto éxito la obra de Victor Hugo, “Los Miserables” y ya tenía varios éxitos relativos en su haber.

El fenómeno de la guerra de los mundos fue muy circunstancial: cuando la transmisión comenzó tenía un rating muy bajo pero, entonces como ahora, la gente tenía la costumbre de cambiar de estación durante los cortes comerciales y, dado el tono “noticioso” de la transmisión, los escuchas se fueron enganchando con lo que pensaban, era un reporte real.

La historia narraba una supuesta invasión marciana que estaba comenzando con naves espaciales aterrizando en Nueva Jersey. Aunque al principio se leyó una advertencia de que todo el tema era ficción, esto no lo oyeron los que fueron llegando a lo largo de su desarrollo.

Al oír el programa se darán cuenta de que el tono que usa Wells es muy similar a los utilizados en los noticieros de la época además de que su producción es muy escueta; los sonidos incidentales son pocos y a veces carentes de relación con el tema que se maneja.

La leyenda dice que la gente entró en pánico y en algunos casos estuvieron dispuestos a suicidarse antes de rendirse ante los marcianos, pero al parecer esto ha sido parte de una exageración de los hechos aquella noche de octubre de 1938.

Fue cierto que mucha gente se asustó sin embargo, basta con escuchar el programa, uno de da cuenta de que está escuchando ficción cuando el hilo de la historia empieza a transcurrir a lo largo de varios días; es decir, la radio comienza a narrar la destrucción de la raza humana en las semanas subsecuentes a la invasión marciana.

Aunque hubo quien reclamó e incluso acudió a la emisora para pedir la cabeza del productor que tanto miedo les había metido el tema fue visto en aquel entonces más como un éxito de mercadotécnia que un caso de sicosis colectiva: Orson Wells se hizo mundialmente famoso.

Luego de la guerra de los mundos la siguiente parada de Wells fue directamente en Hollywood desde donde había recibido varias ofertas para dirigir. Junto con todo el elenco del Mercury Teather, Wells se apersonó en California para producir y dirigir una película quen la que también había participado como escritor.

“Citizen Kane” es una crítica a los grandes periódicos de la época y a uno de sus magnates, William Randolph Hearst, que más tarde hizo todo lo posible para enlatar la película; esta es considerada hasta la fecha como la mejor cinta jamás filmada debido a sus logros técnicos y de efectos especiales además de la cuidadosa y fina dirección de Wells.

La crítica aclamó a Wells y lo transformó en toda una estrella mediática; a sus 24 años ya era considerado como el mejor director del mundo y esa fue su perdición.

El director se encontró compitiendo en contra de si mismo: a partir de ahí todas las películas que realizó fueron comparadas, de manera inmisericorde, con el Ciudadano Kane y ninguna salió bien librada; jamás se pudo superar a si mismo.

Su carrera lo llevó a Europa y de regreso a Hollywood, pero ya nunca pudo remontar a las alturas de su primer filme; al final de su carrera su trabajo, gracias a su profunda voz, básicamente era el de narrador o “voz en off” de diversas producciones.

Murió en 1985 de un ataque al corazón luego de una entrevista televisiva; sufría de sobrepeso, asma y posiblemente cierta depresión debido a su carrera que en gran parte la realizó cuesta abajo siempre queriendo retomar la gloria que le dio el Ciudadano Kane.

 

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