De porqué odio las películas de superhéroes

SuperhéroesAntes de escribir otra cosa nada más quiero hacer una aclaración, porque sé que lo que voy a decir no va a ser del gusto de muchos y hasta va a caer en el terreno de la herejía para otros aficionados al tema

Discúlpenme, pero no le encuentro el chiste a las películas basadas en superhéroes de comic.

Tal vez esta animadversión se basa en que tampoco encuentro al comic, o “Novela Gráfica” como muchos quieren llamarlo pomposamente (en un vano intento de darle más seriedad al género).

No me malinterpreten, he sido un gran lector de comics, sin embargo siempre fue otro tipo de historias las que llamaron mi atención: Asterix el galo, Tintin, Lucky Luke y el inmenso universo de Moebius entre muchas otras. Vaya hasta los “patos” me gustaban mucho, son las de superhéroes las que nunca me llamaron la atención.

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Sin embargo nunca antes había analizado este “disgusto”; he aquí una serie de conclusiones a las que he llegado:

El factor divino

El superhéroe siempre me ha parecido una especie de “muleta” conceptual, una forma de lo que los griegos llamaban “deus ex machina” para los problemas, imaginarios o reales, de la sociedad americana.

Los pobrecitos humanitos no saben que hacer con el monstruo/extraterrestre/meganimal; el único que puede solucionar la crisis es el superhéroe que funciona como una especie de “super-papá” que soluciona todos los problemas de forma cuasi milagrosa.

Prometeo, un superhéroe griego

Ya sé que muchos argumentarán el tema filosófico que embarga a las series de este tipo; la cuitas de Superman para sentirse más humano, las dudas existenciales del Hombre Araña sobre el poder, los símbolos sobre los miedos y temores del alma humana contenidas en el Hulk y un largo etcétera, sin embargo a final de cuentas el asunto es una serie de simples variaciones sobre el mismo tema.

Cada superhéroe lucha por lograr aceptarse a sí mismo, aceptar su papel como “protector” de los pobres mortales y realizar esta lucha sin dejarse seducir por el mal.

Es muy humano, sí, pero a final de cuentas es la vieja historia de la caballería llegando en último momento para salvar el día.
¿Hemos escuchado antes esta historia?

Cada superhéroe es una repetición de la consabida (y añeja) historia mesiánica que el hombre ha relatado desde los comienzos de la civilización:

Los efectos especiales

Aquí dejo el factor filosófico y me meto de lleno en el tecnológico y cinematográfico.

Las películas de superhéroes son imposibles de realizar sin efectos especiales. Desde los vuelos de aquel Superman de la televisión (uno que hablaba con acento cubano) hasta la película “The Avengers” ha sido necesario aplicar lo último en tecnología cinematográfica para darle vida a estos personajes.

Obviamente que en últimas fechas son los efectos generados por computadora (mejor conocidos como CGI) los que predominan gracias a los avances que se han logrado en este campo. Como ocurre en las películas que abusan de este recurso (véase la segunda trilogía de Star Wars) los directores tienden a sacrificar guion e historia en aras de efectos espectaculares y esto nos lleva a películas que visualmente son espectaculares, sin embargo huecas y con historias sosas.

El factor propedéutico

Cuando uno discute una película de superhéroes con un fan invariablemente llega a este punto: uno argumenta una inconsistencia o un cabo suelto en historia y el fan contesta “es que debes de haber leído el comic para entender eso”.

¡Ahora resulta que tengo que tomar un curso propedéutico y realizar una serie de lecturas requeridas antes de meterme a un cine!

Entiendo perfectamente que en dos horas es imposible comprimir la maravillosa historia de la valkiria madrina de Thor, sin embargo es sumamente frustrante que, para poder disfrutar de una película, se tenga que ser un iniciado.

Precuelas, secuelas y otras –uelas

Una de las gran broncas actuales de Hollywood es la carencia de imaginación para crear nuevas historias; debido a esto se aferra a fórmulas ya probadas (a través de los cómics) para ciclarlos y reciclarlos y re-reciclarlos; tenemos que ver el continuo reinicio de las mismas historias.

Sé que para muchos fans eso es lo más próximo al nirvana, pero para el resto de la humanidad es fastidioso y una clara muestra de falta de imaginación.

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A final de cuentas las películas de superhéroes son un nicho muy especializado que tiene grandes seguidores sin embargo con toda su espectacularidad y derroche tecnológico, lo sigo viendo como un género carente de imaginación y de propuestas realmente interesantes.

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